San Martín igualó 1-1 ante Gimnasia y Tiro tras empezar perdiendo desde el vestuario. El arquero sanjuanino fue la gran figura para evitar una caída mayor en el arranque, mientras que el defensor devenido en goleador selló la paridad a los 45'. Un empate que corta la racha negativa fuera de casa.
San Martín regresó de Salta con una sonrisa a medias, pero con la tranquilidad de haber frenado la caída. En una noche que arrancó de la peor manera, el Verdinegro empató 1-1 contra Gimnasia y Tiro por la 8° fecha de la Primera Nacional. El equipo de Ariel Martos tuvo que apelar a la resistencia y al oportunismo para sobreponerse a un gol tempranero y a un cambio de esquema que tardó en dar frutos.
Apenas se acomodaban en el Gigante del Norte, una contra letal de Gordillo a los 2 minutos puso el 1-0 para el "Albo". A partir de ahí, emergió la figura de Sebastián Díaz Robles, quien con tapadas fundamentales evitó que la diferencia fuera irremontable. Cuando el primer tiempo se moría, Facundo Nadalín lanzó un centro preciso que Hernán Zuliani conectó entrando como un centrodelantero clásico para estampar la igualdad. El complemento fue un trámite de bajo vuelo, donde el desgaste físico de ambos equipos terminó por congelar el resultado en la mitad de cancha.
📋 Lo destacado de la noche:
- Resiliencia: San Martín supo sufrir y reaccionar tras el gol al minuto de juego.
- El "9" inesperado: Hernán Zuliani llegó al área rival para salvar el punto.
- Estadística: Se cortó la seguidilla de dos derrotas seguidas como visitante.
💡 El Análisis:
El punto se explica desde los guantes de Díaz Robles. Si el arquero no sacaba ese mano a mano clave a los 37 minutos, la historia hubiera sido otra. El equipo de Martos mostró dos caras: una desconcertada por el cambio táctico inicial y otra mucho más aguerrida tras el empate. Lo más positivo es que Zuliani demostró que puede ser una variante ofensiva importante llegando por sorpresa. Ahora, el desafío es transformar este "respiro" en Salta en una victoria contundente en Concepción el próximo fin de semana para prenderse definitivamente en el lote de arriba.