Con apenas 20 años y 24 partidos en Primera, el juvenil de Estudiantes ya suma tres títulos oficiales. Tras la conquista del Trofeo de Campeones 2025, los números de la joya de San Juan asombran al fútbol argentino.

Estudiantes de La Plata volvió a demostrar por qué es un club abonado a las grandes citas, y en el centro de los festejos del Trofeo de Campeones 2025 aparece un nombre que empieza a transformarse en un amuleto de la suerte, pero con argumentos futbolísticos: Fabricio Pérez.

El joven formado en Trinidad vive una realidad que parece extraída de un guión cinematográfico. Con apenas 20 años, el volante ofensivo ya sabe lo que es dar tres vueltas olímpicas con la camiseta del León. Lo que más impacta no es solo la precocidad, sino la efectividad: Pérez ha logrado un título cada ocho partidos disputados.

Un palmarés envidiable

Desde su debut, el crecimiento de Pérez ha ido de la mano con el éxito colectivo del equipo que conduce el destino de City Bell. Su vitrina personal ya cuenta con:

Trofeo de Campeones 2024

Torneo Clausura 2025

Trofeo de Campeones 2025

En un fútbol argentino tan competitivo, alcanzar tres estrellas en el inicio de una carrera es un hito reservado para muy pocos. Fabricio registra 24 presencias oficiales y 2 goles, cifras que marcan que, cada vez que le tocó participar, estuvo a la altura de la exigencia de un club que no permite relajaciones.

ADN Pincha y proyección

Pérez no es solo estadística. Su adaptación al primer equipo ha sido progresiva pero firme. Representa esa esencia del jugador del interior que llega a La Plata para terminar de moldearse con la "Mística" de la institución. En este 2025 de gloria para el conjunto albirrojo, el sanjuanino se asentó como una pieza de recambio valiosa, aportando frescura y gol en momentos clave.

Mientras el mundo Estudiantes celebra un nuevo trofeo en sus vitrinas, la figura de Fabricio Pérez se proyecta con fuerza. Con contrato vigente y un futuro que parece no tener techo, el pibe de San Juan ya dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad ganadora.